ESCRITO: “LAS COMPETENCIAS DEL DOCENTE EN TECNOLOGÍA”
Una vez más entra en discusión si la labor que cumple el docente es la más
acertada para orientar al estudiante en el estudio de la tecnología; o si es en
realidad el estudiante el que no manifiesta el suficiente interés por aprender
y asimilar la educación tecnológica; o más aún, si será la sociedad la que
no ofrece las herramientas necesarias
para la enseñanza de la tecnología, a pesar de la gran demanda y la exigencia
que representa hoy en día el uso adecuado de este tipo de conocimientos para
nuestro progreso y diario vivir.
Debemos reconocer que la educación en tecnología es una labor que requiere
grandes exigencias y que la actuación del docente debe ser la de facilitar los aprendizajes en los
estudiantes mediante unas estrategias y una didáctica adecuada. Pero, ¿será que
el estudiante se limita a ser un receptor pasivo del conocimiento y su interés
por aprender no va más allá del simple hecho de adquirir una buena
calificación?
Este y muchos otros interrogantes son los que surgen alrededor del proceso
educativo. Vale la pena resaltar que a pesar que el docente no es el único
elemento que define la calidad de una buena educación, es un componente
indispensable para alcanzar un excelente nivel, puesto que así exista la más
sofisticada tecnología, un buen docente no puede ser suplantado, ya que es
considerado como el puente entre el
conocimiento y la enseñanza del mismo. Un buen profesor “no tiene que saberlo todo", ni es
el que da las mejores respuestas a las inquietudes de sus estudiantes, un buen docente es el que les brinda las
herramientas adecuadas y les ayuda a
encontrar la solución.
Con relación a la educación en tecnología, se ha venido expresando, que
su enseñanza debe estar centrada en el
desarrollo de ciertas competencias las cuales ya han sido nombradas con
anterioridad, pero es de gran importancia destacar, que además de unos
conocimientos sólidos, este tipo de competencias deben prevalecer inicialmente
en el docente, pues este debe entender “la pedagogía como una práctica científica”,
es decir, debe concebir la educación como una disciplina que busca dar
respuesta a las diferentes problemáticas sociales, económicas y políticas a las
que se ve enfrentado el individuo, y por ende, debe proporcionarle las técnicas
y las capacidades para la solución de las mismas, permitiendo la incorporación
de la tecnología como tema transversal frente a la necesidad de las actuales
demandas sociales, lo que daría como resultado un cambio en la perspectiva de
la práctica educativa. La práctica pedagógica ya no se debe trabajar más con
conocimientos sueltos, sino relacionándolos, resolviendo problemas,
orientándola hacia los procesos sociales, individuales y laborales, ya que
si incorporamos el concepto de
transversalidad en la enseñanza de la tecnología, estaremos situando al
estudiante frente a una realidad, permitiendo un enlace entre lo científico y
lo cotidiano.
Entonces, ¿cómo se debe enseñar la educación tecnológica? No existe una fórmula
secreta y mucho menos un manual de instrucciones que nos indique cual es la
estrategia más adecuada para orientar un proceso educativo tecnológico, lo que
sí debe quedar muy claro, es que esta labor se debe desarrollar en equipo,
facilitando el desarrollo de ciertas competencias que le permitan al alumno
asumir un posición crítica y reflexiva frente al lugar que ocupa y su aportación en la sociedad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario