Escrito sobre los “elementos para el desarrollo de una pedagogía de la
tecnología”:
Tanto el proceso educativo, como la enseñanza, deben ir más allá del contexto escuela, ya que
constituyen en un sentido más amplio, uno de los medios más importantes y tal
vez más directos frente al proceso de
transformación individual, social, cultural y económica de cada persona.
No obstante, conociendo el valor que representa la escuela dentro del
desarrollo integral del ser humano, la
acción educativa ha sido menospreciada y se ha limitado a la transposición de
conocimientos, dejando pasar por alto su auténtica interpretación y el verdadero sentido como agente
dinamizador del proceso de formación y
de aprendizaje.
Indiscutiblemente, el problema radica en que “la escuela no puede restringirse
a la reproducción acrítica de información a través de la clase”, es decir, nuestros docentes no pueden
dedicarse a reproducir textualmente lo que dicen los libros, como si sus
estudiantes fueran pequeñas computadoras que todo lo asimilan
sistemáticamente, y mucho menos deben
pretender encontrar en las aulas de clase alumnos que acepten todo sin entrar a
cuestionarlo; la sociedad ha evolucionado, el mundo ha evolucionado y por ende,
la enseñanza también lo ha hecho. El docente debe tener una nueva mirada frente
a la práctica pedagógica, debe dirigirla hacia los procesos de interpretación,
crítica y reflexión, generando en los estudiantes una visión que los oriente a la comprensión del saber y
a la transformación del mismo, para
abordar las diferentes situaciones a las que los enfrenta la nueva sociedad.
Pero sería injusto “echarle toda el
agua sucia” a la labor de la escuela, dejando pasar por alto que existen otros
agentes que cumplen un papel elemental en el proceso educativo del niño, como
la sociedad, el estado y por supuesto la
familia.
Retomando la idea de la necesidad de modificar el concepto erróneo que se
tiene frente a la acción educativa, vale la pena resaltar la importancia que
tienen dos elementos como instrumentos posibilitadores de la construcción del
conocimiento, la pedagogía y la didáctica. A pesar de que ambos términos tienen
definiciones muy diferentes, es claro evidenciar que existe un gran puente que
los relaciona, ya que la pedagogía hace referencia a la conceptualización y construcción del conocimiento
mediado entre el alumno y el docente, y la didáctica, se encarga de cumplir
dicho proceso proporcionando las herramientas y las estrategias necesarias para
hacer más factible la adquisición del mismo, es decir, la Pedagogía trabaja
de la mano con la didáctica, puesto que mientras una se encarga de los conocimientos referentes al
saber, la otra se encarga de crear ambientes y estrategias prácticas para que
sean fácilmente asimilados.
Es
por eso, que sólo cuando los docentes reconozcan la importancia de orientar su trabajo pedagógico apoyado en
la relación pedagogía-didáctica, tendrán como resultado clases dinámicas,
reflexivas, un mejor desempeño y mayor
sentido en su quehacer educativo, una respuesta consciente y racional por parte
de sus estudiantes que se verá reflejada en el trabajo realizado tanto dentro
como fuera del aula de clase, alcanzado de esta manera una praxis pedagógica.
Indudablemente, los conocimientos adquiridos en la escuela contribuyen a ensanchar
los horizontes y proporcionan una perspectiva que rebasa las fronteras del
desarrollo social. De hecho no podemos dejar pasar por alto un factor
determinante en este proceso de evolución y cambio, la tecnología.
El sistema escolar debe darle
prioridad a la formación tecnológica, y los maestros deben empezar por
transformar sus prácticas teniendo en cuenta las necesidades e intereses de la
nueva población en busca de mejorar las condiciones de vida, sin dejar a un lado la formación humanística e
integral de cada individuo. La escuela debe reconocer que se está enfrentando a
una sociedad en constante transformación, y por ende, ella está incluida en
este cambio, pero no puede olvidar la labor de formación que se le ha
encomendado, así que el educando a
través de su esfuerzo y voluntad, tiene la obligación de mantener esta
condición y hacer de la acción educativa un proceso de construcción y
transformación.
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